La conexión Smart
En agosto de 2008 se presentaron en el Museo de Arte de Singapur los diez coches más pequeños del modelo Smart de Mercedes-Benz. Se trataba de una novedad por partida doble, ya que estos vehículos de ciudad, muy extendidos en la mayoría de las metrópolis, todavía no han penetrado en el mercado de este país del sureste asiático. Hasta la fecha había Smarts sólo en Malasia, Tailandia, Indonesia y Brunéi Darussalam. El otro aspecto novedoso es que sus depósitos de combustible contienen energía alternativa, por ejemplo, biodiésel obtenido de la jatrofa, una planta silvestre asiática con un alto contenido de aceite. No es comestible ni para personas ni animales. De hecho, los agricultores utilizan setos de jatrofa para proteger el grano contra el ganado y la erosión.
“El carburante de jatrofa para coches es originario del estado indio de Gujarat”, explica Alvin Gan, empleado del servicio externo de la Business Unit Basic Chemicals (BAC) de LANXESS, Singapur. “Allí, el consorcio Daimler ha lanzado un proyecto piloto de cinco años para cultivar jatrofa y transformarla en biodiésel.” Ahora bien, el calor húmedo del trópico estropea la planta en seguida. “La vitamina E natural, que normalmente impide que el aire oxide el aceite vegetal, no basta para conservar el carburante”, comenta Gan. Daimler acudió a LANXESS para resolver el problema. Al fin y al cabo, el consorcio químico es líder en el mercado de antioxidantes para biodiésel. En Europa, este combustible se fabrica principalmente a partir de aceite de colza. Axel Ingendoh, químico experto en el producto Baynox y empleado de la unidad de negocio Basic Chemicals, relata: “Probamos la jatrofa en nuestros laboratorios de Leverkusen. El aceite y el biodiésel de este vegetal se vuelven rancios antes de que le ocurra lo mismo al aceite y al biodiésel de colza que tenemos aquí. Por esta razón, aconsejamos a Daimler que, en las pruebas, emplearan la sustancia activa Baynox plus, altamente eficiente. Está comprobado científicamente que es adecuada para carburantes ya que su combustión no genera residuos, con lo que se evitan daños en el motor.”
Mediante esta flota de prueba enviada a Singapur para que circule en ese país durante dos años, Daimler pretende optimizar el consumo de combustible y la expulsión de gases de escape utilizando energías alternativas. Los dos coches de prueba que funcionarán con biodiésel de jatrofa se han puesto a disposición de dos socios empresariales: Cargill, un proveedor norteamericano de productos para la agricultura, y la propia Daimler. El carburante de jatrofa no sólo protege las zonas de cultivo de alimentos, sino también el medio ambiente: la emisión de los residuos de hidrocarburos sin quemar se reduce a la mitad de la que genera el diésel obtenido del petróleo y los residuos de polvo fino disminuyen en dos tercios. Aunque es cierto que, en el minúsculo estado de Singapur, no se consume mucho carburante, en países vecinos y más grandes como Malasia, Tailandia y Filipinas ya se han fijado “objetivos verdes”. “Hasta ahora, la industria del biodiésel de Singapur ha utilizado mayoritariamente aceite de palma”, describe Alvin Gan. Pero como se trata de un alimento, suscita controversia. “El proyecto de la jatrofa es una buena referencia para nuestros clientes”, afirma el singapurense. “Demuestra que este combustible, tratado con Baynox plus, puede ser bueno para la humanidad y para el medio ambiente.”
