La carretera hacia el éxito

La carretera hacia el éxito

Neumáticos han preparado el camino para el caucho sintético

Es una pena que nadie tuviera un cilindro de cera al alcance de la mano en aquellos tiempos. O una de las nuevas y modernas máquinas de grabar sonidos creadas por el inventor de Hanover, Emile Berliner, hacía pocos años. “¡Lo aceptaremos todo, tanto cuanto ustedes nos puedan proveer!” – estas palabras habrían ganado un sitio de honor en los archivos corporativos de LANXESS. Porque se las dijeron en el inicio de la evolución técnica que se ha extendido desde 1909 directamente hasta hoy. Y ellas se relacionan al caucho sintético. Y a los neumáticos, claro.

Naturalmente nadie sabe hoy de cierto si aquello fue precisamente lo que dijeron. Pero puede que se dijeron palabras semejantes  en el nacimiento del moderno material, el caucho. Lo que se sabe con certeza es que los reactores del inventor del caucho sintético, Fritz Hofmann, en Elberfeld, no se habían aún enfriado cuando las primeras muestras de su material crudo de caucho artificial ya habían llegado a las mesas de trabajo de los desarrolladores de neumáticos. Esas muestras preocuparon muchos expertos con sus collarines rígidos. Aquellos señores se quedaron tan impresionados que mandaron hacer los primeros neumáticos para coches con el caucho metilo moldado de Hofmann ya en 1910 en los talleres de Continental Caoutchouc und Guttapercha Compagnie en Hanover.

No debería ser sorprendente que la historia del caucho moderno empezara con neumáticos, entre tantas otras cosas. Al contrario, neumáticos y caucho son dos conceptos que no se pueden separar fácilmente. Pues ¿qué otro tipo de material se podrá usar para hacerse neumáticos que no el caucho? La inmensa mayoría de los materiales sintéticos no son ideales para este objetivo. No son suficientemente elásticos, se quedan quebradizos en temperaturas de congelamiento, y no son suficientemente resistentes al uso – se podría extender esta lista indefinidamente.

Lo que es impresionante, por otro lado, es la rapidez con que el caucho de Hofmann se tornó importante en la industria de los neumáticos. Muchos años se pasaron desde el tiempo en que la vulcanización fue descubierta por Charles Goodyear en 1839 hasta que alguien tuviera la idea de hacer neumáticos con el nuevo caucho original de Goodyear. Los primeros neumáticos de caucho sólido para carruajes tiradas por altos caballos no salieron de los talleres de los inventores hasta 1845, casi al mismo tiempo en que se inventó el neumático. Modelos para vehículos con ruedas altas aparecieron antes de 1867. A pesar de que se podían ver en las calles los primeros neumáticos huecos de bicicleta en 1884, aún  se tenía que vulcanizarlos hasta el borde de la rueda en aquel tiempo. Estos productos de alta tecnología probablemente no eran comunes inicialmente, considerándose que el veterinario irlandés John Boyd Dunlop inventó el neumático de nuevo en 1888, independientemente de su primera descubierta.

Sin embargo, en el caso del caucho sintético, se puede medir el tiempo desde la creación de los primeros grumos de caucho en el laboratorio hasta su primer uso en neumáticos no en años, sino en meses. Ya en 1912 el patrón de Hofmann, Carl Duisberg, informó que tanto el mariscal del rey alemán como el Gran Duque de Baden tenían hacía algún tiempo equipado sus coches con neumáticos hechos de un nuevo caucho metilo. Duisberg, él propio, ya había viajado 4.000 Km con los nuevos neumáticos “sin que ellos se rompieran”, como dijo él en el Congreso Internacional de Química Aplicada. Y en un telegrama enviado el 4 de junio de 1912 el rey Wilhelm II personalmente expresó “muchísima satisfacción” con el nuevo producto de alta tecnología. Por lo menos esta afirmación se ha preservado por escrito. El más importante cambio de neumáticos de la historia de la tecnología ocurrió entre 1910 y 1912 en el garaje del rey alemán.

Obviamente la euforia causada por este nuevo material para neumáticos nació de la pura necesidad. El caucho natural, que era de lo que se hacían los neumáticos hasta entonces, se tornara tan caro que era imposible usarlo, así que el caucho metilo de Hofmann llegó en la hora cierta.

Sin embargo, la historia del “caucho sintético” no termina en el caucho metilo. Excepto algunos expertos, nadie ha oído hablar de este material hoy día. Pero la gente ciertamente conoce los cauchos que vinieron después. Y estos tipos de caucho aparecieron rápidamente.

Cuando la creación de muchas plantaciones nuevas en secuencia hicieron con que el precio del caucho natural cayera de nuevo, cerca de 1913, se habían cerrado los reactores de caucho sintético de nuevo. En la Segunda Guerra Mundial ellos empezaron a funcionar de nuevo, pero entre 1918/19 se empaquetó la última de un total de aproximadamente 2.500 toneladas de caucho metilo “Producido en Leverkusen”. No obstante, la puerta para el moderno neumático de alto desempeño estaba ahora abierta.

Ya al final de la década de veinte y inicio de la de treinta los químicos alemanes Eduard Tschunkur y Walter Bock, en Leverkusen, trabajaban para descubrir nuevas maneras de conectar interesantes componentes químicos para formar nuevas moléculas semejantes al caucho. Bock, particularmente, se reveló un hombre con manos de oro con respecto a este asunto: consiguió sintetizar un nuevo material de una elasticidad impresionante usando los hidrocarburos butadieno y estireno junto con el sodio. El nombre del nuevo material era caucho estireno, “Buna S.” Patente: 21 de junio de 1929; usado en neumáticos por primera vez: 1935.

El caucho estireno difería en un aspecto crucial de su antecesor “metilo”. En las investigaciones iniciales, los neumáticos hechos con Buna S aguantaban 7.000 Km más que aquellos hechos con caucho natural – éstos se podían echar fuera después de sólo 28.000 Km. Así que no hacía diferencia alguna que el precio del pariente natural hubiera caído dramáticamente. Cuando los neumáticos hechos con Buna S hicieron una buena figura en la pista de carreras Nürburgring, los inventores en Leverkusen supieron: “Tenemos un ganador en nuestro establo”.

Y otros también lo notaron. Durante la Segunda Guerra Mundial los EE.UU. también construyeron rápidamente inmensas fábricas de caucho sintético que producían más de 820.000 toneladas de un caucho sintético muy similar en 1945. Esto finalmente dio al neumático de caucho su gran impulso.

Hoy se consideran los cauchos sintéticos parte de los neumáticos. Ellos son responsables por un 25 por ciento del peso de un neumático moderno. Y representan la más significativa parte de los sucesores del caucho metilo de Hofmann que ahora LANXESS produce y que, tarde o temprano, acaban en la producción de los neumáticos.

Artículos relacionados

Certificado de calidad

La tecnología del neumático ha progresado en los últimos años. Gracias al ultramoderno caucho sintético y a los expertos en caucho de LANXESS, los fabricantes pueden ahora hacer sus productos más seguros a lo que eran hace un par de décadas. Los neumáticos de hoy en día también establecen nuevos registros para la eficiencia del combustible. Este hecho pronto también será visible en las tiendas. A principio de noviembre de 2012, todos los neumáticos nuevos en Europa tendrán que llevar una etiqueta que asigna los productos a determinadas categorías de eficiencia de combustible. La nueva etiqueta indicará qué neumáticos ayudan a los conductores a ahorrar combustible.
más

Artículos relacionados

100 Años de Alta Tecnología

La Descubierta del Caucho Sintético
más