Libertad en lugar de construcción
¿Gris, frío y aburrido? Eso era antes. La imagen del hormigón se ha modificado por completo, se aleja del símbolo con el que se cometieron los pecados arquitectónicos de los 70 y vuelve a ser un material creativo. Si bien es cierto que llamar a un lugar “selva de hormigón” sigue sin ser un cumplido, hoy en día, el robusto hormigón se ha vuelto sincero y auténtico, y es, sobre todo, un componente que deja a los arquitectos y diseñadores muchas libertades. No por casualidad el hormigón es el material más usado en el mundo. La mezcla de arena, gravilla, cemento y agua es muy duradera y extremadamente versátil. Como material fluido, se puede modelar a voluntad. Los trozos de hormigón prefabricados se pueden utilizar en la obra como si fueran piezas de Lego. E incluso la energía necesaria para la producción de cemento es ejemplar: para una tonelada de hormigón se necesitan entre 170 y 220 kilovatios hora (Kwh.), para una de cristal 4.200, para una de acero 5.800 y para la producción de una tonelada de aluminio hasta 45.500 Kwh. A un constructor le bastan 35 metros cúbicos de hormigón, para levantar su hogar.
